Cómo salir del bucle negativo empresarial

Hay una clave.

Es lo que nos saca de las depresiones.

Lo que nos inspira.

Despierta nuestra creatividad y nuestras ganas de vivir.

Lo que nos saca del bucle empresarial y las dudas que nos oscurecen.

Es algo que se está perdiendo con las miles de horas que pasamos delante del ordenador.

 

 

Una verdad incómoda

A mí me pasó la semana pasada.

Estaba gris, triste, muy en bucle, agobiada y atascada. No sabía qué más hacer, de pronto empecé a tener dudas absurdas y a cambiar de opinión cada 2 horas sobre el mismo tema y el contrario. Volví a la adolescencia de un plumazo, donde la inseguridad y la incertidumbre llamaban a tu puerta sin avisar y se colaban en tu vida muy a lo tonto.

 

Me di un baño relajante, vi mi peli antídoto (esa que nunca falla en estas situaciones). Pero no. Había algo más que se me escapaba, así que recurrí como siempre a “mi pared” (dícese de cualquier persona a la que suelto mi verbórrea para escucharme a mí misma, autodiagnosticarme y encontrar la vía de resolución del conflicto).

Y tras mi primera parte del speech, llegó la pregunta:
– Cariño, ¿cuantos días hace que no sales de casa?

6 días. No pisaba la calle desde hacía 6 días. Aunque me pasaba tiempo en la terraza y no tenía sensación de cárcel, y menos con las maravillosas vistas de mi casa nueva, me había vuelto a crear una fortaleza que me ahogaba en silencio y con una sonrisa.

Y os juro que no lo relacionaba con lo que me estaba pasando PARA NADA.

 

 

El origen del efecto dominó

Pero todo esto tenía un porqué, y es común a la mayoría de los bucles empresariales (o de cualquier cosa) que nos pasan.

Os juro que no me había ni dado cuenta. Es más, no me parecía tan grave porque yo me sentía a gusto, entonces recordé una gran frase:

Acostumbrarte a estar mal, no significa estar bien.

 

Solo habían sido un par de días, pero estar al acecho de mí misma me hizo poder reaccionar a tiempo.

Así que me vestí, salí a la calle, paseé  y lo noté muchísimo. Me despejé, el movimiento me ayudó a vaciar pensamientos y llenarme de otros, a reconectar con mi cuerpo, mi mente y sentirme de nuevo más lúcida y alineada.

Todo esto tuvo un origen: dudar de mí misma.

Y eso, ¿qué abre? Los miedos a cagarla, hacerlo mal, fracasar, hacer algo que no me represente, etc., etc.

Seguramente os haya pasado, ya que es el origen del 95% de los bucles en los que entramos a matar o morir.

Cuando estás metido muy a fondo en algo, investigando, viendo mundo, inspirándote y hay alguna pieza que aún no tienes encajada y caes en la trampa deforzarte el ritmo y encajarla de cualquier forma aparece la inseguridad y empieza a crecer más y más a medida que va pasando el tiempo.

Es más, como tu mente ya está descolocada, empezará a mostrarte un millón de estímulos para que te compares y esa inseguridad crezca y urja cargársela.

 

No es que nuestra mente sea satanás, es que ocurre lo mismo que cuando tenemos fiebre (os recomiendo esta entrevista a Gloria Mendez donde hace este símil), nuestro cerebro nos avisa de que hay algo de lo que nos tenemos que ocupar porque no está bien. Nos hace un favor enorme.

En mi caso llegué incluso a caer en la trampa de la comparación, del síndrome del impostor (encima con personas verbena, que algún día os explicaré su perfil, pero que es lo opuesto a mí) y todas las piezas del dominó que hacían que el bucle creciese.

Esa inseguridad y todos los miedos que se habían destapado había que frenarlos y volver a un entorno saludable donde mi mente se oxigenase y volviese a ser la que era.

Cómo frenar el bucle

Dije stop.

Me vi cayendo en la trampa y en una intoxicación épica que me estaba apagando la lucidez, así que empecé de cero.

Estas son las preguntas que me hago siempre para salir de cualquier bucle/paja mental que dure más de la cuenta:

  • ¿Qué me deja más tranquila hacer X o Y?: siempre hay una opción que te da paz y otras que te contraen el cuore.
  • ¿Cuál es el verdadero objetivo de todo esto a nivel personal?: nada que ver con lo económico porque esa es la trampa para mí y donde entro en incoherencia. Lo económico es una consecuencia de estar en sintonía con lo que siento hacer y no al revés. Esa es mi mayor brújula laboral, aunque suene a mística sin cabeza.
  • ¿Quiero realmente hacer esto o lo hago porque creo que lo debo hacer o que es lo que los demás esperan de mí?: aquí si no hay una respuesta tajante, suelo ver los porcentajes en los que lo estoy haciendo por algo ajeno o lo estoy haciendo porque quiero. De esta forma soy más consciente de la situación interna real.
  • ¿Qué me falta para sentirme preparada? Esta ya es la pregunta de la recámara cuando ha fallado todo lo demás. Es el momento de hacer un trato y si te falta leerte 20 libros, llegas al acuerdo contigo misma de que en el libro 21 ya puedes hacerlo. En realidad es un síndrome del impostor camuflado, así que te recomiendo que añadas esta pregunta ¿qué podría ofrecer ahora mismo SOLO con lo que sé a día de hoy y a quién?

A veces ya con la primera pregunta, el bucle se deshace. La clave está en volver a ti y quitarte todas las cuerdas que te habías echado y no te dejaban salir. Si os fijáis todas las preguntas os llevan a vosotras mismas y al momento presente. Para mí son la gallina de los huevos de oro.

 

Y para que no se me olvide jamás y ayudar a otras empresarias a que tampoco se les olvide, ahora también tengo otro talismán, y es salir, además de físicamente a la calle, fuera de la caja, que es donde todo ocurre.

 

El antídoto general

Te imaginas si las empresas hicieran eso por nosotros, sacarnos de la caja que nos creamos muchas veces por inercia y que nos van condendando.

Sería maravilloso que el material que consumieramos no solo se basase en 1 y 0 sino en creatividad, por aquello de que de lo que se come se cría. Salir fuera de la caja, experimentar, crearnos mecanismos detox para poder volver a nuestra esencia y a nosotras mismas.

Es el método en el que estaremos más a salvo de bucles propios y ajenos.

Sería maravilloso que los referentes fuéramos nosotros mismos y que todas las tendencias y evolución se pudieran adaptar a lo que somos y no al revés, y no siendo continuas adaptaciones de una tendencia que nos han marcado.

¿Sabes cómo conseguimos todo esto, verdad?

Sí, sumando una parte lúdica a nuestro negocio donde la mente se abra, se desestrese, desintoxique y esté preparada para recibir el mensaje que le queremos lanzar.

Los juegos nutren nuestro cerebro como nada, jugar y disfrutar hacen nuestra vida más plena y más sana.

La gamificación. La tendencia con la cual tuve una visión muy certera y que compartiré con todos los que quieran acompañarme en breves.

Pero lees por ahí y todo, o casi todo, va de lo mismo y no me representa del todo. Sí en esencia, pero no en forma; como suele pasarme con muchas cosas.

La visión que tuve mezclaba la gamificación con el storytelling pero utilizando una metodología que no te va a hacer dudar jamás y es lo que me emociona poder compartir con vosotras, ya que nunca he compartido esta información con nadie.

Así que, mientras llega nuestra cita, apúntate aquí a la lista VIP donde enviaré toda la información prioritaria y sorpresas varias sobre Dream Story Planner. La lista va creciendo y no quiero que te quedes fuera sin saber todo lo que tengo preparado.

Y en nada nos vemos en el Facebook Live no convencional que haré el 18 de octubre a las 19:00 de la tarde (hora Madrid) aquí. Pulsa asistiré en el evento para que Facebook te avise y no te pierdas ¡ni el brindis!

 

Y tú, ¿cómo gestionas tus bucles empresariales? Seguimos el debate en comentarios.

Gracias por leerme una semana más <3

 

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