EL motivo que frenó mi emprendimiento en SECO

No entendía qué había pasado.

Toda la vida había tenido buena relación con el dinero.

Mi hucha era casi patrimonio de la humanidad. Recuerdo hasta de muy pequeñita dejándole dinero a mi hermana adolescente. ¡Yo! ¡Una niña! Era una ahorradora nata.

Y, “de pronto”, era una gastadora crónica.

Daba igual lo mucho que trabajaba, nunca podía pasar de ingresar una cantidad de ingresos concreta, en mi caso el tope eran 400€.

Cuando tenía un extra económico, venía un gasto inesperado y me quedaba de nuevo en 400€ de ingresos al mes. Parecía enfermizamente milimetrado Parecía de locos.

No es que estuviera arruinada o en una situación muy muy límite, era más una sensación de carencia y de no crecimiento. Como si no estuviera construyendo, me estuviera dando contra un techo invisible y mi casita fuese la primera que se cargase de un soplido el lobo feroz.

¿Qué coño estaba pasando aquí?

Soy una incansable buscadora e investigadora de la transformación emocional. Tengo muy integrado desde hace más de 10 años que todo lo que ocurre tiene un origen emocional y también epigenético.

Reconozco que la primera vez que lo descubrí me cabreé mucho. ¿Por qué tenía yo que cargar con cagadas vidasa ajenas? Veía todo muy de remover mierda pa’ na’ y en un tiempo que no pegaba. Eso había pasado hacía generaciones, a mí qué me contaban.

[Nota en el parabrisas para vírgenes de estas cosas: la epigenética es la ciencia que asegura que, si hay situaciones donde algún miembro de la familia ha temido por su vida, este estrés se guardará y se transmitirá a la siguiente generación para prevenir a los descendientes de cualquier peligro para la existencia. Con lo que os voy a contar hoy lo entenderéis mejor].

Mi enfado desproponcionado con mi carga genética ya mostraba que había algo (si habéis leído mi última publicación en Instagram sabréis a qué me refiero). Nunca se me hubiera pasado por la cabeza enfadarme por ser morena de ojos grandes o por tener habilidades en comunicación, ventas y una intuición extrema. Entonces, si me parecía bien haber heredado aquello y no lo luchaba… ¿Qué me despertaba tal lucha? Era el miedo y la resistencia al cambio, resistencia inconsciente a ver que algo que ahora me hacía daño podía estar protegiéndome de algo mayor y no estaba siendo consciente de ello.

Tenía la sensación de que las herencias que me afectaban negativamente no iba a ser capaz de cambiarlas. Era como si yo asumiera unas culpas que no eran mías. Ese sentimiento de injusticia ya era una pista.

Yo también sentía que la vida a veces estaba siendo injusta.

Por que todos me decían lo mucho que valía, mis clientes y todo el que me conocía pero luego no me cundía el dinero. Me sentía plenamente estafada, igual que con la herencia genética.

¿Para qué nazco si se me van a poner las cosas difíciles? Quería ver rodar cabezas.

Pero mi parte menos borroca decidió hacer todo lo que podía por comprender para poder ELEGIR.

Cuando todo empezó a tener sentido

Trabajé con mi árbol genealógico, acudí a grandes profesionales para formarme, aprender y, sobre todo comprender. Ya no era solo el tema económico, acababa de descubrir un mundo por el cual de pronto mi vida tenía un sentido más global y profundo.

Empecé a entender muchas cosas y me pareció fascinante cómo todo estaba ahí, en el inconsciente familiar, marcando las pautas que equilibrasen todo lo vivido en el clan.

Parecía de película ver cómo las fechas de nacimiento e historias vitales de unas generaciones y otras coincidían, con matices, era como ver un mapa donde los puntos convergían y encontrar el tesoro fuera apasionante.

Pero no todo era festejo y diversión.

Había una parte dura porque había que aceptar y asumir. Aceptar olvidando la lucha. Aceptar desde lo más profundo que esa era tu historia y no solo lo que habías vivido estos años.

Aceptar todas tus capacidades, todo tu poder y elegir donde ponerlo.

En medio de todo esto yo empecé a emprender y de pronto todo lo que sabía empezó a entremezclarse y se desdibujaron los límites, todo era parte de lo mismo.

Sabía leer las estrategias de venta entremezcladas con la información epigenética, la comunicación con los duelos bloqueados… Aquello era demasiado.

Demasiado apasionante para mí mientras lo “leía” y mucho miedo de contarlo y compartirlo porque no había referentes y nadie lo había hecho. Recuperan la caza de brujas fijo.

“Mi rigor y profesionalidad como publicista se va a esfumar como empiece de hablar de esto”. Mis miedos no paraban de taladrarme de forma desproporcionada again.

Permanecí callada muchos años, fingiendo normalidad y que encajaba en el molde, aunque lo viera plenamente obsoleto.

Trabajaba todo esto con mis clientes off the record y validaba el método en CADA uno de ellos, pero no me sentía preparada para expandirlo al mucho y gritarles: oigan, que he encontrado un atajo.

Ese miedo, por supuesto, tenía un origen emocional y familiar. A mi bisabuelo le salvó la vida que sus ideas e iniciativas no estuvieran registradas en ninguna parte, fue uno de los pocos de su entorno que se salvó y esa información se gravó en el ADN porque protegía.

Esa parte mía que poseía la visión innovadora, aunque polémica, era plenamente heredada y se había desarrollado, pero con ella la información inconsciente de que mantenerlo en un segundo plano nos mantendía con vida.

No os voy a mentir si os digo que aunque sea consciente de esto, hay aún una parte que le cuesta modificar el pensamiento. Aún hay demasiados linchamientos públicos cada día que me recuerdan esa información genética y la validan. Incluso la semana pasada tuve que subir a un escenario, que sentía como territorio hostil/desconocido, y se me activaron en el cuerpo estas memorias.

Pero, sabéis, algo ha cambiado. Todo el año pasado fue cambiando y también el anterior.

Siento que este año es el momento y voy a dar un paso más, siento que la gente cada vez está más abierta a escucharlo y que yo poco a poco voy cambiando ese patrón que frenaba mi visibilidad y mi empresa.

Salir de las limitaciones

En 2016 ya publiqué mi libro en versión digital “Sin miedo eres más sexy: #EmprendersinSufrir”, en 2017 lancé mi programa de mentalidad, mastermind&heart y mentoring “Emprender sin sufrir” y este año lanzo 2 novedades, la primera de ella verá la luz en pocas semanas y es Out of the box: mentalidad ganadora en equilibrio.

Cada temporada he ido abriendo un poco más dando visibilidad a mi método, el que me ha salvado la vida, literalmente, a mí y que ha impulsado el doble en la mitad de tiempo a mis clientes. Mi método Emotional Business® este año va a crecer y te lo contaré en unos meses, pero de momento me encantaría que me dieses tu opinión.

¿Crees en todo esto? ¿Te parece que es humo que no lleva a ninguna parte? Me encantaría que nutrieras mi investigación social y emocional al respecto y que alzases tu voz y opinión en los comentarios.

Y si te apetece formar parte de mi programa Out of the box y enterarte de todo en cuanto esté disponible en breve, apúntate justo aquí debajo y te escribiré muy pronto para tenerte al día y que caminemos juntas por el camino de la libertad emocional.

Un beso enorme y mil gracias por estar ahí una semana más,

 

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6 comentarios
  1. Sara Martín 28 de enero de 2019

    Hola Ire! 👋🏼

    Qué te voy a contar yo dedicándome al crecimiento personal.
    Si ya tiene carga en nuestro inconsciente colectivo de dónde venimos (tira miles de años hacia atrás) qué carga no va a tener lo que está un poco más “cerca”.

    Si todos supiéramos esto y lo interiorizáramos no seríamos manejables. Ya sabes, el miedo es la herramienta más potente para controlar a un gran grupo de personas.

    Dale a la epigenética y a lo que quieras 🤙🏼

    Responder
    • Ire Martín 30 de enero de 2019

      ¡Buena refleión! Yo quiero pensar que no hay conspiranoia en todo esto, solo mucho desconocimiento y, por ello, falta de interés. Totalmente de acuerdo en lo mucho que nos influye en el inconsciente colectivo, ou yeaaah. Un beso enorme, Sara.

      Responder
  2. Ruth 5 de febrero de 2019

    Me parece un tema muy interesante y me planteo ponerme a investigar sobre ello para poder avanzar en este arduo camino de la vida jejej… Me veo reflejada en tu historia, he tenido familiares que han vivido situaciones muy duras y que sin embargo no han tenido miedo y han tenido vidas exitosas y yo sin embargo no he pasado penurias y soy un manojo de inseguridades, puede que haya heredado todos esos miedos inconscientes de ellos y por eso no puedo avanzar. Con que tipo de profesionales trabajaste en su dia? Puedes recomendarme por donde comenzar a investigar? Muchas gracias!

    Responder
  3. Pame 21 de diciembre de 2020

    Wooou por fin tengo algo de esperanza…interesante y triste a la vez porque el heredar de tu clan me imagino que es para terminar con ese ciclo al que le toque pero es difícil la vida así… Siento que estoy muy trabada en el sentido de abundancia y es desgastante tener que luchar y luchar y no llegar a ningún lado… Que puedo hacer para arreglar lo que tenga que arreglar en mí clan y que ya no me pesen las herencias.
    Gracias y muy buen artículo

    Responder

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