Tiempo, estrés y el amor verdadero – Fuck Up Time

Banda sonora – How long will I love you B.S.O Una cuestión de tiempo

Mueves la pierna cual experto en código morse, te muerdes las uñas, te levantas, te vuelves a sentar, miras la hora, resoplas, piensas todo lo que tienes que hacer aún, te agobias, coges el móvil, lees esa conversación de whatsapp, abres un mail, sigues con lo que estabas, vuelves a mirar la hora, te olvidas de qué estabas haciendo de las mil tareas pendientes, te acuerdas, empiezas de nuevo el proceso y así ad infinitum…

Aplicas lo que aprendiste en la universidad y sacas la matriz de Eisenhower para dividir las tareas entre urgente, no urgente, importante y no importente. Por fin priorizas actividades y objetivos y puedes organizarte mejor. Pero, aunque la técnica es útil e interesante, la tranquilidad temporal se acaba esfumando.

Además piensas en aquella app llamada Pomodoro* que te recomendaron una noche de risas y whatsapp en la que te decían que ese programa te iba a ordenar los tiempos de concentración para aumentar tu eficacia sin dispersiones ni distracciones con una fórmula interesante e infalible.

Y entonces te acuerdas de aquel curso que te dieron donde te hablaban de los ladrones de tiempo. Claro, ¡era eso! Si es que me distrae todo el mundo y la gente se adueña de mi tiempo, por eso me falta. ¡Cómo no me había dado cuenta!

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Entonces repasas lo de que hay 7 (o más) ladrones de tiempo (interrupciones, improvisación, reuniones, televisión, internet, email, teléfono), pero te das cuenta de que en esa lista falta una importante:

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Me he pasado media vida un montón de tiempo investigando, estudiando y practicando técnicas de gestión del tiempo, de aumento de la concentración y productividad, etc. Y me ha pasado como con las dietas milagro, son un sí pero no. Es cierto que hay algunas vías como la matriz de Eisenhower que os contaba o los ladrones del tiempo que pueden orientarnos, darnos perpectiva y hacernos conscientes de en qué perdemos el tiempo. De hecho, estuve muy tentada a hacer el típico post recopilatorio de técnicas  al respecto, como seguramente muchos esperabais al leer esto, pero al final, descarté todo lo que podéis encontrar en Google buscando técnicas de gestión del tiempo y me decanté por lo que me sirve a mí de forma absolutamente estable y sin fecha de caducidad.

Por filosofía de vida siempre busco el porqué detrás del porqué y es lo que siempre me lleva a las respuestas sencillas, directas y resolutivas de cada conflicto. ¿Qué me pasa con el tiempo? ¿Por qué siempre acabo agobiada? Esto es por algo más que no aplicar la técnica milagrosa de turno…

“Uy, llevo contigo 6 horas y parece que hayan pasado 5 minutos” o… “ Dios mío, solo han pasado 3 minutos y ya me quiero pegar un tiro”, por no hablar de todo lo referente al tiempo del acto sexual.

¿Por qué pasa esto? No, no es solo porque estemos más entretenidos o menos. El secreto es…. (redoble de tambores) la percepción vinculada al nivel de estrés.

Cuando estamos en una situación distendida en amor y compañía, nuestro nivel de estrés es mínimo. En cambio si estamos en situaciones densas que no comprendemos, un ritmo que nos cuesta seguir o términos ajenos a nosotros que nos generan inseguridades inconscientes, nuestro nivel de estrés aumenta. Así de sencillo, así de obvio y así es como nos dispersamos buscando soluciones a otra cosa separada del origen del conflicto.

Cuando nuestro nivel de estrés es menor, (atención, ¡clave!) nuestro nivel de eficacia se multiplicado ya que nuestro cerebro se relaja y puede trabajar a pleno rendimiento creativo y productivo. Es por este sencillo motivo que el tiempo parece pararse o multiplicarse mágicamente. De nuevo, es nuestro cerebro quién tenía las respuestas que no estábamos escuchando.

Que va, que va, precisamente estoy estresada porque no tengo tiempo. Si lo tuviera no lo estaría. ¡Bravo! plas plas plas plas, aplaudan de pie. Queridísima Géminis, no estás estresada porque no tienes tiempo, no tienes tiempo porque estás estresada. Y después de que esto, creo que necesitas urgentemente…

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Moraleja: la falta de tiempo y el estrés son un estado de ánimo. Tengo amigas que no han tenido tiempo para nada ni cuando trabajaban 12 horas al día en una agencia, ni cuando estaban 9 meses en paro. Es un estado de ánimo, y todos en algún momento de nuestra vida, o a modo de empleado fijo discontinuo (guiño, guiño) nos encontramos en esta situación.

Pero el problema ya te le conoces de sobra y ahora sabes el motivo detrás del motivo.

Genial, ¿y ahora qué?

Te voy a dar un 2 de los motivos más comunes de estrés temporal y cómo hacer las paces con él:

  1. El eterno procastinador. “Tengo que contestar a San Judas. Uy sí, luego lo hago”, “que no se me olvide escribir el guión de aquello. Mañana me pongo sin falta”. o “inserte su ejemplo aquí“. Nos ha pasado a todos, y muchas veces postponemos las cosas porque creemos que le falta darle una vuelta y que en ese momento no estamos preparados o un sinfin de excusas mientras el dead line os come por dentro. Todo esto suele venir por una inseguridad camuflada por pereza, pero la pereza no existe, son los padres que nos hicieron inseguros. Os diré un secreto, postponer tareas aumenta tu estrés mental, ya que cada vez que piensas en ello, para tu inconsciente es como si lo estuvieras haciendo, por tanto si te acuerdas 5 veces de una tarea que no has hecho, tu cansancio mental y estrés serán 5 veces mayores que si lo hubieras hecho una sola vez. Ahora multiplícalo por todas las que tienes que hacer y todas las que te acuerdas de ellas y vete a dormir, debes estar agotaico. Sabotajes, zancadillas que nos ponemos, tocamiento de órganos sexuales varios, pero con final feliz si lo cortamos… El hábito, no el órgano. La buena noticia es que no lo vas a hacer mejor después que ahora mismo, únicamente te falta seguridad, así que deja de poner excusas y pasa a la acción. Si es mejorable, ya lo mejorarás la próxima vez pero no dejes de caminar, ¡¡ES UNA TRAMPA!!

Yo relaciono mucho esto con el síndrome del súper héroe, en este caso: súper héroe destronado. A muchos nos pasa nos ha pasado que decimos que sí a todo, nos ofrecemos a todo y al final acabamos con un millón de compromisos a las espaldas para los que luego no encontramos el tiempo ni la eficacia, o que cuando atendemos a todo, nos damos cuenta de que nos hemos quedado sin tiempo para nosotros. Normalmente se trata de un comportamiento insostenible que nos hará quedar mal con todo aquel con quien nos hayamos comprometido a hacer algo que al final no hemos hecho o encima nos hayan tenido que perseguir quedando de macro informales. Queridos, somos humanos imperfectos, asumamos la derrota el privilegio y dejemos de intentar salvar vidas ajenas, solo salva la tuya, el resto VUELVE A SER UNA TRAMPA para dispersar el miedito a ocuparte de tu vida.

Frena a Spiderman

  • Siéntate y recapitula, repasa conversaciones de whatsapp en las que creas que has podido comprometerte a algo y haz una lista. No importa que pierdas horas, estarás ganando vida, creéme. Sentarse y recapitular no es perder el tiempo, es compartimentar tu mente. El tiempo es exactamente el mismo te organices o no, y también vas a tardar lo mismo, PERO la concentración con la que harás tus tareas, no lo será. Por eso te recomiendo siempre que puedas y sobretodo cuantas más acciones tengas en tu lista de pendientes, que hagas esto para poder desestresar tu mente, tomar perpectiva, descansar mejor y que tu concentración y efectividad aumenten.
  • Decide de qué vas a ocuparte y de qué no. Prioriza y deja fuera la mitad de las cosas.
  • Pide disculpas y afronta que no lo vas a hacer. Esto será un ejercicio para ponerte de tu parte. No es ser egoísta, nadie va a quererte más porque le hagas todos los favores del mundo ni por no hacérselos, aunque tú creas que sí. Explica la situación y libérate de carga. Los humanos somos más comprensivos de lo que parece, palabra de imperfecta. Pero sobretodo no te olvides de perdonarte tú, porque seguramente al negarte a algunos favores, estés sintiéndote culpable. De esto hablamos otro día, ¡pero acuérdate!
  • Ponte a hacer todo eso YA y quédate libre y con todos tus marcadores a cero para empezar de nuevo con todo el tiempo para ti.

2. Yo no delego. Si te encuentras ante una falta de tiempo inminente, hay algo que aprendí hace no mucho (lamentablemente) y que es una verdad como un templo. Querido empresario, si no tienes tiempo entonces tendrás dinero porque tendrás muchos clientes, ergo… ¡¡subcontrata!! Si no tienes dinero, es que tienes tiempo así que inviértelo en investigar, formarte y buscar clientes. Si no tienes ni tiempo ni dinero, algo falla, queridísimo mío. Pues sí, esto último me ha pasado muchas veces en mi vida, por eso ya sé distinguir entre la falta de tiempo real y delegable o la falta de tiempo mental. Es importante no perder el norte y si os paráis a analizarlo, os daréis cuenta de que el 80% de las veces la falta de tiempo y el estrés es más mental que real. Esa es la buena noticia.

TRUCO PARA DIFERENCIAR ENTRE FALTA DE TIEMPO REAL O MENTAL

Aquí está el cómo lo hagooo que todos esperabais. Es algo muy sencillo que te hará diferenciar entre la falta de tiempo real y la falta de tiempo mental. Haciendo esto podrás organizarte mejor mentalmente, encontrar mejores soluciones creativas a tu estrés y que tu cerebro se tome un respiro haciendo que el tiempo para ti se multiplique. Y sino, haz la prueba!

  • Todo empieza siempre por una lista. Haz una tabla de 2 columnas poniendo en una las tareas pendientes y en la otra las horas totales que crees que vas a tardar. Pueden ser 3 horas, 16 horas… lo que tú consideres. Para calcular esto vamos a ser realistas tirando a pesimistas para que así nuestro cerebro sepa que nos estamos poniendo casi en lo peor y está todo bajo control. Normalmente yo hago esto sobretodo cuando se me echa encima una fecha tope de entrega de algo o de un evento, que es cuando la falta de tiempo real es más grave porque tenemos dead line.

Repásalo para que no se te olvide ninguna. Y sí, también puedes y debes meter compromisos personales como un cumpleaños o evento familiar inamovible, etc. Todo lo que consideres que tienes que hacer sí o sí.

  • Tras apuntar las infinitas horas de trabajo pendiente, suma las horas.
  • Ahora suma las horas reales que faltan hasta el día D, o sea hasta el día en que todo eso tiene que estar hecho sí o sí. Por ejemplo: faltan 10 días x 24 horas = 240 horas. En este momento, es muy probable que alcances el Nirvana.

El 100% de las veces que he hecho este absurdo sencillo ejercicio las horas que me faltaban hasta el Dead line (fecha tope) han sido mucho mayores a las que necesitaba, incluyendo las horas de sueño (pequeño detalle importante! jaja). Siempre, siempre, siempre. Es decir que mi estrés temporal siempre ha sido mental, lo cual aparte de servirme para mi autoconocimiento y gestión, hace que enfrente las situaciones de estrés de otra forma y por tanto mi eficacia, concentración y creatividad aumenten.

A mí, personalmente, me va la marcha. La adrenalina de la falta de tiempo me pone me motiva y por eso suelo hacer estas listas justo antes de cortar el cable rojo o el azul de la bomba, PERO, como vosotros sois más normales, podéis hacerlo un poquito antes para disfrutar más tiempo del paraíso.

Está en nuestra mano cambiar la percepción estresante que tenemos de la realidad, como os dije en este vídeo, tengo 2 noticias para vosotros y a partir de AHORA las creas tú.

Ahora ya sabéis porqué no tenéis tiempo, y también tenéis algunas herramientas y trampas a vuestro inconsciente para poder lidiar con ese miedo incosnciente. Ahora podéis pasar a la acción siendo conscientes del porqué de vuestros bloqueos temporales y ahora podéis relajaros porque tenéis todo el tiempo del mundo… Feliz domingo, voy a darme un baño de espuma imperfecta, que hoy tengo tiempo.

¡Nos vemos en el siguiente post! No olvides suscribirte en el rectángulo amarillo.

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Fotos de Ire Martín de fragmentos de Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí (Sara Herranz) y Se(nti)mental de Alfosno Casas. Gif de películas recomendadas In time y About time (traducción al castellano como Una Cuestión de tiempo).

*Gracias Roberto Pozuelo por tu aportación de la app Pomodoro.

 

6 Comments
  • Cristina
    Posted at 21:20h, 03 abril Responder

    Estoy impresionada … muchas gracias Irene lo has bordado ??hasta en lo de Géminis has acertado … tomo buena nota espero poder poner una solución urgente y con tu post me has orientado,divertido y eficaz mil gracias.
    Cristina

    • Ire Martín
      Posted at 13:46h, 08 abril Responder

      Ay Cristina!! Que no se publicó mi respuesta! Un millón de gracias por el comentario, y encima de otra Géminis como yo! jajaja. Me alegro muchísimo de haber generado todo eso con el post, ya me contarás qué tal van esos avances. Muchos besos!!! Feliz fin de semana, yeaaah! 🙂

  • Nanne
    Posted at 11:29h, 25 junio Responder

    Procastinar….. He aprendido que soy pocastinadora de closet hahaha es horrible, pero lo que dices es cierto, tenemos más tiempo del que creemos, y me gustó esto “si tienes dinero, no tienes tiempo, y si no tienes dinero, seguro tienes tiempo” y me encuentro en la última ahora….al menos estoy más dedicada a investigar. Gracias por compartirnos todo esto!

    • Ire Martín
      Posted at 12:13h, 26 junio Responder

      Jajajajaj me encantó lo del closet. Pues mira, si tienes tiempo ya tienes la máquina de hacer dinero preparada, a por ello jajaj. Muchos besos y gracias a ti por comentar 😘😘

  • Zoraida Azahara
    Posted at 19:14h, 13 agosto Responder

    Jajajajaja Tocaste la tecla exacta para la organización y planificación: relación estrés-percepción del tiempo. Tuve una temporada que buscaba recetas, infructuosamente. Como a ti, la técnica que mejor me funciona es la lista de cosas con sus horas que has propuesto. Gracias por recordar la diversión, nos tomamos todo demasiado en serio.

    • Ire Martín
      Posted at 09:10h, 14 agosto Responder

      jajajja me alegro que te gustase. Recordar ciertas cosas siempre es bien. Estresarse sienta fatal y deja la piel hecha un cristo ajjaa. Gracias por comentar. ¡Un beso!

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