Cada uno tiene lo que [CREE QUE] se merece – #PalabraDeImperfecta

Leéme mientras escuchas Mi fe – Rozalén

Este no es un post motivador. Si crees que tu autoestima puede construirse solo con motivación, puedes cerrar la ventana que se escapa el gato porque en realidad te lo tienes que currar tú. Aquí tienes la puerta de arrepentidos.

No sé si lo parecerá, pero soy una persona que se autocensura constantemente. Hablo mucho pero callo todo lo que me hace vulnerable.

Hoy no estoy tan contenta como suelo estarlo. Estoy reflexiva y supongo que algo triste o vulnerable, pero hoy voy a callarme un poco menos.

No me veo en la autoridad moral de sacar hoy todas las herramientas sobre inteligencia emocional y hablar de autoestima sin mostrar las cartas que me han repartido primero. Por eso he querido escribir esto, para mí, para que no se me olvide. Y si de paso te sirve a ti, hoy estaremos un poquito más cerca.

No sé vosotros, pero yo muchas veces funciono a estímulo-respuesta. Según el estímulo externo así respondo, y eso es una inercia peligrosa en la que puedes olvidarte de lo que quieres realmente, y sobretodo todo de lo que realmente eres. NO de lo que crees que eres, NI de lo que los demás creen que eres, sino de lo que eres DE VERDAD. El viernes por la noche Rozalén me lo recordó en su conciertazo de Madrid; me recordó que me puedo quitar roles que no son míos y brillar simplemente siendo ÚNICAMENTE LO QUE SOY. Y eso es lo que quiero recordarme hoy.

Ya sabéis que tengo la tara característica castiza de decir muchos dichos, pues hoy este post se puede resumir en este dicho que he modificado para las futuras generaciones:

Cada uno tiene lo que [CREE QUE] se merece

¡Minuto científico! Nuestra mente filtra información constantemente. Una de las cosas que tiene que ver con eso es el RAS, un lugar en nuestro cerebro que hace que te llamen la atención determinadas cosas que él considera importantes para ti. Por eso cuando quieres un coche rojo solo verás coches rojos o cuando estás embarazada parecerá que las embarazadas a tu alrededor se multiplican.

Solo vemos lo que consideramos importante, y consideramos importante lo que está acorde a nuestras creencias. Si no creemos en algo, todo nuestro universo, acciones, escenarios y personas nos confirmarán que efectivamente eso no existe.

Si crees que no te pueden querer, aunque te pongan delante lo contrario, NO LO VERÁS.

Si yo siento que me compran por piezas es porque yo CREO que solo valgo por piezas, y esa creencia es la que hay que modificar.

Si NO creemos que alguien nos pueda amar en completitud, como dice un amigo mío, da igual lo que ocurra ni lo que te muestre la vida, tu cerebro no lo registrará como importante (olé él!) y no lo verás. Así que tendrás que volver a la casilla de salida.

Os contaré una historia sobre el amor, que todos mal que bien lo conocéis, y así podéis luego extrapolarlo a cualquier escenario de vuestra vida.

Una vez cometí un error tomé una decisión que me ha tenido 7 años con el cuore a medio esconder. Yo la llamo la historia de las canciones bonitas, porque al menos mucha música aportó. Fue un amor imposible muy de peli (de terror), mucha intensidad, muchas palabras, frases bonitas, desgarro, idas y venidas, constancia de sentimientos pero que había una parte en la que no se podía avanzar, por algo inconsciete, por miedo, llámalo X. La gran solución del zagal fue (atención) que fuéramos amantes para siempre y así resuelto, como nos íbamos a querer siempre pero no lo sabíamos manejar pues el muerto al hoyo y el vivo al bollo nos pasábamos a la moderna poligamia. En ese momento le quería tanto que me hizo hasta gracia el planteamiento e incluso me pareció romántica (insultos aquí), luego pasaron los años y me hizo más bien costra (no, no fuimos amantes, que sé que estáis deseando saberlo). Pues bien, en todos esos años se instalaron muchos miedos, muchas frases que te hacen saltar las alarmas (fijo que os ha pasado), la sensación de que pasaría algo que mágicamente quitase las barreras, mucho Disney… MUCHO, palabras a las que le coges alergia y situaciones que esquivas como sea. Porque a veces las historias no se repiten… pero riman.

Acabas creyéndote solo lo malo, el fantasma de la historia que se repetirá, el  posible portazo que vuelve, el chatarrero que solo quiere comprarte partes del cuerpo, el sentimiento de acceder para no perder, el estar a medias, a medias con los demás y sobretodo a medias contigo misma.

Llenas tu vaso emocional con todo eso, y no dejas hueco para poder creerte que ya no eres la misma, que las cosas no son así, que tu alma te dice que no va a ocurrirte esta vez, que ahora es distinto y que esta vez no vas a funcionar por piezas. Todo eso te lo crees en algún momento de lucidez en que estás venida arriba y con la autoestima ordenadita. Pero cuando flaquea… salen todos los “ysis” y empiezas a cerrar las compuertas de tu alma dejándola casi sin aire.

20160207113631A mí me pasa muchas veces. Empiezo a sentirme como un coche que parece que empiezan a desguazarle por piezas (como curiosamente le ocurre al mío), porque no sirve ni para robarle entero.

¿Acaso yo soy más que eso? ¿Acaso yo valgo más que eso? ¿Acaso yo aspiro a ser protagonista en vez de la actriz secundaria de los chascarrillos graciosos? ¿Acaso existe eso para mí? ¿Acaso existe alguien que apueste por mí entera y no me quiera comprar o vender por piezas?

Sí, estos planteamientos llegan a veces.

Profesional, mujer, novia, esposa, creativa, amante, madre, amiga, follamiga intento de historia de amor, compañera de trabajo, socia, colega de cañas, vecina, confidente, cómplice de asesinato, payasa… Así me pueden encontrar en los pasillos del supermercado y marcar con una X la versión que desean, me reconocerán porque soy la chica de los labios rojos y los ojos con la ilusión de una niña de 3 años. La chica que mira desde abajo con la esperanza de que alguien no vea piezas, y decida no marcar la X en la casilla que busque sino que simplemente me vea a mí en pack completo y eso sea lo que quiera llevarse, lo que quiera ganarse, por lo que quiera luchar apostar.

Pero si no me lo creo, da igual que haya mucha gente que apueste, no lo voy a ver porque en mi mento no existe esa posibilidad. Esto es lo que hay que cargarse. Hay que cagarse los… ¿Merezco la pena? ¿Haría yo ese esfuerzo por alguien sin tener garantías? ¿Sin saber los trozos de mí que pueden perderse por el camino? ¿Sin saber si me acabaría perdiendo a mí misma en esa batalla mi decisión? ¿Cómo va a hacer alguien eso por alguien como yo?

Hay que cargárselos. No me preguntes cómo, porque esa pregunta significa que no te ves capaz de cargártelos. No confías en ser capaz y por eso me lo preguntas. Deja de delagar y saca tu capacidad de hacerlo. Yo te acompaño a que nos los carguemos juntos y luego nos vamos de cañas para celebrarlo.

Vamos a cargarnos la cobardía que dice que no. El sentido común que grita que tal vez, y mi corazón que quedó sin palabras y ahora emite psicofonías los días impares. Vamos a cargárnoslos.

Con un cuerpo que a veces desprecio, con unas formas que no siempre me representan, con una búsqueda que no sé si tendrá final feliz. Hay que cargárselo.

Piezas. Piezas desmontables para siempre. En plan dibujo animado.

Tal vez solo soy eso, ese es mi papel y es lo que tengo que aceptar.

Piezas. Piezas desmontables para siempre. En plan peli de dibujos animados. En plan peli de terror.

Hay que cargárselo.

Siempre dicen que nadie se muere por nadie, pero también una frase que es la base de mi filosofía de vida y creencias:

Nada externo a ti puede sanarte ni puede hacerte daño, porque no hay NADA externo a ti.

Todo empieza y todo acaba en ti. Reflejas en tu vida las creencias que tienes dentro. Cuando veo que solo quieren partes de mí es porque SOLO CREO que valgan esas partes de mí. Soy yo la que no cree que valga. Los días que sí me lo creo, veo que todo a mi alrededor me lo confirma y la gente me quiere más (mentira, pero me permito verlo más). Somos nuestro propio juego de role.

Y ahora extrapolemos esto a otros ámbitos de tu vida. Si tú no estás vendiendo tus servicios/productos es porque hay una parte de ti que realmente cree que no valen lo suficiente o que no te lo mereces porque quien no vale eres tú (¡olé!). Si no eres independiente en aquello que tanto quieres serlo, seguramente sea porque hay una parte de ti que realmente no sienta merecerlo o ser capaz. Todo está dentro. Tanto la creencia que nos limita, como la creencia que nos libera (es la buena noticia). Solo hay que encontrar el botón y ya sabes que está prohibido preguntarme cómo de forma automática.

Cuando me riman las historias y se hacen eco en mi cabeza, busco dentro qué quiero yo. Con quién y para qué. Esa es mi guía, es donde guardo mis certezas. Pero ya no seré la chica estímulo-respuesta, ahora tendré las riendas de mi alma y haré equipo con ella para todo. Hay que escucharse más, hay que quererse más y sobretodo hay que perdonarse.

En mi caso por tener miedo, me tengo que perdonar por las veces que creo que como aquella intensa vez donde aposté tanto no salió “bien”, ahora tampoco saldrá. Me tengo que perdonar por culparme, por exigirme perder el miedo; por las veces en las que creo que no voy a ser capaz de llevar mi empresa donde me gustaría llevarla. Me tengo que perdonar por las veces en las que dudo de lo que genero en los demás, por las veces en las que dudo si es a mí. Me tengo que perdonar por no respetarme, por las veces que he permitido que me compren por piezas y por creerme que valgo solo por piezas. Me tengo que perdonar por no haberme sabido querer a mí misma, por no verme y por no mostrarme a los demás holísticamente.

Es importante. Comprenderse, aceptarse, perdonarse y seguir caminando sin pensar constantemente en lo que pesa la mochila. Es importante saber que nadie nos hace nada, nadie nos compra ni nos condena, somos nosotros los que tenemos las riendas y la decisión de que eso cambie, de estirar esas creencias y permitirnos vernos por dentro.

Mañana cuando me despierte volveré a estar alegre, volverán los chascarrillos (si es que alguna vez se fueron…) y las payasadas non stop. Lo sé porque a veces, solo hace falta vomitar algo para hacer hueco y que entren las creencias que estábamos frenando y nos impedían crecer.

Os daréis cuenta. Mañana después de dormir todo esto, os habréis empezado a perdonar muchas cosas inconscientemente, algo se habrá activa y sembrado en vosotros y vuestra autoestima empezará a querer reconstruirse escuchándose desde dentro, solo desde dentro. Solo tenéis que seguirle el ritmo.

Os lo prometo. Palabra de imperfecta.

 

El próximo domingo vengo con jarana. No os perdáis “mamá quiero ser como Beyoncé” en #PalabraDeImperfecta. Suscríbete al blog para no perderte nada.

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6 comentarios
  1. Mariluz Ortega (Morgana) 8 de febrero de 2016

    De esto que te levantas un lunes y alguien muestra una foto de ti misma en un blog ajeno… 😉

    Estoy deseando que llegue el día 20.

    Responder
  2. Conchi 8 de febrero de 2016

    Ire Ire Ire perfecta imperfecta, a trozos, entera, ordenados o revueltos o como sea. Eres una fenomena!!!!! Y te queremos desde el primer trozo hasta el último pasando por todos los de en medio!!!!! Eres la bomba!!!!!!???????

    Responder
    • Ire Martín 9 de febrero de 2016

      Ains… Pero qué bonita eres!!! #MueroDeAmorPorPiezasYEntera <3

      Responder
  3. Ligia García Marrero 4 de marzo de 2021

    Solo puedo decir : JODER y GRACIAS INFINITAS

    Responder
  4. gustavo dario presotti 27 de marzo de 2021

    me encanto este concepto de entero o en partes,creo que salimos a jugar todos los dias en una cancha donde conviven un monton de opinologos sobre la vida de otros,y como somos animales sociables nos afecta y mucho

    Responder

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