Cuántos seguidores necesitas para vender [3 CASOS REALES] - Ire Martín - Emotional business
cuantos seguidores necesitas para empezar a vender

Cuántos seguidores necesitas para vender [3 CASOS REALES]

En ansia viva por los seguidores: mito o realidad

No es la primera vez que hablo con influencers (perfiles con miles de seguidores en redes) y me encuentro con la misma situación.

Hay una gran franja oscura que separa la realidad de lo que tenemos integrado que es la realidad y esto hace que nos influya a la hora de pensar nuestras estrategias como pequeños empresarios y además de que nos sintamos más pequeños de lo que somos.

Siempre hay un halo de duda de ¿habrán comprado seguidores? ¿Habrá algo oscuro en un crecimiento rápido de un perfil que no parece innovador? Y un largo etcétera de la conspiranoia digital. Pues bien, creo que es momento de destapar las cartas y ver lo que es real, lo que no y cuántos seguidores hacen falta realmente para empezar a vender.

 

Motivos reales por los que seguimos a determinados perfiles

La mayoría desde nuestros perfiles sociales, mediocres y con comunidades maravillosas pero pequeñitas, vemos a esos gigantes con 10 mil u 80 mil seguidores como el lugar donde se encuentra el tiempo libre y el dinero. Digamos que es el American Dream.

Esa cúspide donde en Instagram pueden deslizar el dedo para poner enlaces y donde la lluvia de likes parece obvia e inminente ante cualquier contenido.

Ya se ha alcanzado el reconocimiento, ya se ha avanzado la reputación y por tanto todo ha llegado, incluido el money.

Hoy os traigo 3 casos reales (aunque hay infinidad de ellos) donde esto es todo lo contrario y el motivo.

Nosotros como usuarios y empresas seguimos a determinados perfiles por distintos motivos:
Investigación de mercado.
Interés en el producto/servicio.
Entretenimiento.
– Pertenece a tu círculo.

Una parte muy grande de los influencers se corresponden con el motivo 3: entretenimiento.

Pero, y aquí viene el matiz, muchísimas veces no se dedican al entretenimiento sino que son una marca que quiere vivir de otra cosa. Hay un error de posicionamiento que le trae seguidores pero no conversiones.

 

¿Los seguidores atraen el dinero? El buen uso de las redes sociales

Bueno, ¿y qué? Muy fácil. Las redes sociales amplifican la estrategia que hay detrás. Si no la hay, ni hay objetivos concretos y ajustados las redes amplifarán eso: nada.

Esa es la diferencia entre las influencers que viven de su público y las que no.

Las primeras están muy bien posicionadas en lo que quieren vender y lo venden y las segundas han ido por un camino donde el pueblo les ha votado para salvarse del talent show pero luego no le compran nada porque lo que esperan de esa persona es que siga creando contenido de entretenimiento. Hay una separación entre lo que les gustaría hacer y lo que hacen. Traducción: se han cargado su posicionamiento y los followers solo nutren su ego pero no su nevera.

Vayamos con los casos (obviamente no voy a daros nombres porque está la ley de protección de datos como para hacerlo).

 

storytelling Ire Martin

Casos reales: las influencers también lloran

El primer caso es un emprendedor con más de 10 mil seguidores en Instagram. Mucho like, mucho comentario (a veces) pero vendiendo muy muy escasamente lo que hace. El problema ha surgido por el tipo de contenido que iba generando y que lo ha posicionado como entretenimiento y ocio en vez de como profesional al que contratar. Traducción: conversiones muy escasas para sobrevivir y vida precaria aunque bien acompañado digitalmente.

Esto advierte de una mala y adictiva (el crecimiento en followers tienta mucho) estrategia que sufre en sus propias carnes. Al final centrarse en un público erróneo ha hecho que aumente mucho la visibilidad por percibirse como ocio y entretenimiento, pero que haya una incoherencia con sus objetivos reales y por tanto no haya aprovechado (por no tener estrategia) esa visibilidad y rumbo de su perfil.

 

El segundo caso es un perfil de 80 mil seguidores que le pasó lo mismo con la estrategia y los objetivos. En este caso sí es un perfil de entretenimiento que ha ido cambiando de objetivo pero no ha cambiado su comportamiento ni ha sabido convertir esa audiencia en oro. Ya sabéis, si quieres cambiar los resultados que tienes, actúa diferente. Se trata de un perfil de entretenimiento que yo veo y pienso que tanto talento y tanto seguidor les dará la vida que quiere de lejos. Pues no, queridos, ese perfil me lo confesó personalmente. Los números no salen como parece y las marcas no se pegan porque tenga una audiencia aparentemente vistosa. No es tan fácil ni funcionan así las cosas. ¿Sorprendido?

Las influencers también lloran y las marcas necesitan perfiles estables (constancia, mismos objetivos, mismo rumbo…), con un alcance creciente y una confiabilidad en lo que respecta a ellos muy elevada. De nuevo falla la estrategia y el planteamiento de los objetivos, pero ahora llega el plato fuerte.

 

Por último, echamos el resto. Un millón de seguidores que hizo que su objetivo se transformara en otro. Este perfil buscaba notoriedad en los medios de comunicación para hacerse un hueco, pero Instagram se lo quedó como plataforma publicitaria. Este perfil sí vive de las redes sociales pero muy a disgusto y sin tener nada que ver con su propósito ni lo que realmente quería. Puede traducirse en lo que mi queria Nuria Jiménez llama trabajo nutricional, o sea el que te da de comer pero sin alimentar tu alma.

 

Moraleja y antídoto

Es muy probable que desde nuestra cuevita de humildes seguidores nos imaginásemos otra cosa. Y seguramente nos poníamos de excusa que no teníamos muchos seguidores y que por eso no vendíamos, o que no éramos demasiado conocidos y que por eso no nos iban mejor las cosas.

Pues, queridos amigos, ya veis que no. Que no es una fórmula exacta y que con toda esa gente a la que hemos bautizado como influencers nos unen muchas más cosas de las que nos separan.

Hay perfiles de 200 ó 1000 seguidores con una comunidad fuerte que ha entendido el mensaje y que está activa y receptiva a lo que vende. Incluso hay marcas que apuestan por estas comunidades pequeñas porque saben que son pocos los que son pero son todos los que están y su mensaje publicitario va a llegar con mayor calidad.

La clave es trazar una buena estrategia y poner unos objetivos que realmente nos acerquen al crecimiento económico y en reputación profesional. Si sois suscriptores veríais en el vídeo de la semana pasada mi méodo para empezar a plantear objetivos y estrategia acorde a lo que quieres conseguir y sabréis por donde van los tiros. Si aún no sois suscriptores, hazlo en el cajetín de aquí debajo para no perderte ese tipo de contenidos premium.

Y que los community managers que piensan lo contrario me perdonen, pero el alcance a veces puede cegarte del verdader objetivo: vivir de lo que te gusta. Eso sí, los followers alientan al ego que da gusto pero ¿es eso nutritivo para lo que queremos conseguir?

La realidad es que si tienes 20 seguidores y los 20 te compran, es maravilloso y tienes un 100% de conversión. Si tienes 100 y pasa lo mismo, ídem, y si tienes millones y te compran 20 de lo que te estás rodeando es de ruido.

Moraleja: no depende de ellos, depende de ti. Aprovecha bien tu púlpito para dar tu mensaje y no menosprecies los perfiles pequeños que te siguen porque son ellos y solo ellos los que van a ayudarte a cumplir tu sueño.

 

Espero que este post-reflexión-batallita de la abuela os haya gustado y sobre todo espero vuestras opiniones y reflexión en comentarios porque este tema da para muchísimo.

Por cierto, sigo teniendo una plaza disponible para reactivar tu comunicación este verano, así que si te apetece escríbeme ya de ya. Me encantaría ponerme a trabajar contigo right now.

Muchos besos y que este no sea un domingo cualquiera.

 

 

P.D.: Por cierto, esta semana me han hecho 2 entrevistas que saldrán dentro de muy poquito, pero mientras tanto te comparto la entrevista que me hizo mi querida Gemma Beltran donde hablamos de storytelling y cómo diferenciarse.
Gemma dirige una agencia de traducción, corrección y copywriting con la que ayudan a las empresas y a los emprendedores a internacionalizarse y llegar a nuevos mercados, todo con un buen posicionamiento SEO para que te encuentren primero en los buscadores. Traducen, corrijen y redactantan contenidos. Una joyita. Y como Gemma, además súper pro es una santa, me ha dicho que si vas de mi parte tendrás un 10% de descuento, así que aquí te dejo todo lo que hace por si te apetece 🙂

 

storytelling Ire Martin

Banda sonora del post: Bella Ciao

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10 Comments
  • María López A.
    Posted at 06:25h, 10 junio Responder

    Directa al punto que nos conecta con la realidad (y que hace que me ponga colorada, porque soy culpable del síndrome del “pollo sin cabeza que describes).

    La visibilidad sin estrategia es agotadora, desquiciante y sirve de poco, pero tenemos esa manía de empezar la casa por el tejado. ¿Cuántos solopreneurs tenemos detrás un plan sólido, unos procedimientos y un mapa que nos lleva al objetivo? Los seguidores y likes nos gustan, claro, pero ¿nos contratan y compran?
    Tu artículo tendría que hacernos pensar dónde estamos poniendo el foco. 😶

    • Ire Martín
      Posted at 09:57h, 10 junio Responder

      El pollo sin cabeza que les gobernará a todos jajaja. Efectivamente es cuestión de foco y de no perder de vista el objetivo real. El ego nos pierde pero hay que tener la brújula a mano para volver a encontrarnos. Gracias por tu ¡comentario TOP! Muchos besos, love

  • Cristina Carasusan
    Posted at 07:12h, 10 junio Responder

    Guau! Que boom de reflexión más grande para empezar el domingo, jaja.
    Pero cómo me ha gustado.
    Gracias por esta sacudida de realidad.
    Feliz día bonita 🌸

    • Ire Martín
      Posted at 10:01h, 10 junio Responder

      ajajajja las sacudidas con amor, son bien. A veces seguimos la corriente demasiado y nos dejamos llevar por estímulos que nos separan del objetivo. Nos pasa a TODOS. Solo hay que tener la brújula a mano. Que ilusión por tu comentario, muchas gracias preciosa <3

  • Francisca Irene
    Posted at 17:23h, 10 junio Responder

    Directa, clara, vuelves a darme un chute de realidad adsoluta, de la que necesito en este camino del emprendimiento, una y otra vez. Una realidad que nos frustra, nos da ansiedad, nos hace perder el foco y por lo menos yo, necesito que me den un par de guantazos de vez en cuando.

    Me ha encantado tocaya mía, eres muy grande y te tengo en mi camino. Menos mal!

    ¡¡Mil besos, eres muy brillante!!

    • Ire Martín
      Posted at 07:54h, 17 junio Responder

      De verdad que me dejas sin palabras. Que bonito todo y que fortuna tenernos cerca. El camino ahora, como mínimo, va a ser mucho más divertido. Muchos besos, preciosa <3

  • Nuria Jimenez
    Posted at 18:31h, 10 junio Responder

    ¡Pero qué bien hablas! Y qué cierto. Antes de leer tu post estaba bastante confundida, lo reconozco, entre las cuentas que ofrecen entretenimiento y las que ofrecen servicios. A veces veía cuentas con millones de seguidores y pensaba ¿pero qué le ven?. Mucho más clarinete ahora.

    • Ire Martín
      Posted at 07:55h, 17 junio Responder

      jajajaja el “¿qué le ven?” es un clásico. El comportamiento humano tiene tantos matices que nos vuelve medio loquer a veces jaja. Menos mal que de vez en cuando podemos volver a recuperar el norte

  • Dime tu profesión y te diré qué reparas en tu ADN - Ire Martín - Emotional business
    Posted at 17:39h, 16 junio Responder

    […] que no tiene nada que ver con conversiones (como te explicaba aquí) ni con el desarrollo de mi trabajo, es solo eso: […]

  • Radiografía de una influencer: la vecina rubia - Ire Martín - Emotional business
    Posted at 10:03h, 11 noviembre Responder

    […] se tiene mayoritariamente pero con la que no estoy de acuerdo. Ya os lo contaba en el post sobre cuántos seguidores tienes que tener para vender y es que creo que todos somos influencers de alguien, lo que pasa es que no nos damos importancia […]

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