La trampa de planificar el año

Seguramente esto no te pase a ti.

Es muy probable que tú seas muy metódico y cumplas.

Es lo que recomiendan todos los gurús del marketing. Planifica todo tu año, decían, haz tu calendario editorial con mucha anticipación decían, planifica tu estrategia…

¡Eh! Y hay gente que planifica todo eso y lo sigue a rajatabla como si siguiese trabajando por cuenta ajena.

Solo por eso, merecen este fuerte aplauso.

Pero, seguramente haya gente que comparta la misma tara que yo y es que me pasan 2 cosas que son un error grave:

  1. Intentaba seguir las recomendaciones del libro gordo de #ElBuenEmprendedor por la creencia de que eso es lo les ha funcionado para petarlo y por tanto si hago lo mismo tendré los mismos resultados.

Tenía sentido pensar que si todo el mundo estaba dando un discurso parecido, habría algo de cierto. Lo incorrecto fue mi enfoque.

Cada persona somos un mundo y tal vez esté bien anticiparse, con lo que estoy 100% de acuerdo, pero mi forma es más anticiparse al movimiento del mercado y estar alerta que tener todo atado y bien atado. ¿Cuestión de opinión? Tal vez. Me encantará que debatamos en los comentarios 🙂

2. Priorizar seguir lo que se debe hacer y olvidar tu intuición. Este es el error que más factura puede pasarnos.

A mí me ha pasado varias veces durante 2016. Me he dejado guiar por otras personas, por formatos, temáticas, modus operandi que me gustaban pero que tal vez mi alma no pedía tanto.

La cagada más hardcore ocurrió desde verano aproximadamente, tenía planificado y pormenorizadamente (como dicen los gurús) todo el lanzamiento y estrategia que iba a hacer en septiembre, cambios, retos, estrategias, desarrollo. Todo. Qué pasa? La vida, eso es lo que pasa. Proveedores que no te tienen a tiempo los encargos y por tanto cuando se va de fecha ya no tienen sentido, contratiempos de la vida como muertes o nacimientos (en este caso, ambas literalmente) que no se pueden preveer, y una serie de catastróficas desdichas que hacían que yo no tuviera la energía para poder esquivar esos baches.

¿Qué generé? Culpa y cabreo. Mucho. Más del recomendado por la OMS. ¿Y eso qué trajo después? Un retraso que fue arrastrando todo mi plan y por tanto se fue al traste y tuve que postponerlo muchos meses. Esto te mina la motivación, crece la inseguridad y al final ha hecho que no tuviera tanta ilusión.

Esto no significa que sea malo, sino que si lo haces porque lo hacen y les funciona a los demás y no porque te lo diga tu intuición, estás comenzando un pequeño suicidio que deberías frenar.

Yo sé que no fue solo cuestión de temas logísticos, sino porque me estaba obligando y a veces confundimos incorrectamente responsabilidad y obligación cuando emprendemos. Esto deberías grabártelo a fuego.

La trampa de organizarse y planificarse demasiado es algo que para mí mata un poco tu alma y es que se carga el impulso de tu intuición, principalmente si lo haces por creencias ajenas y no porque lo sientas en tus tripas.

Es cierto que nada es irreversible y que los planes están para romperlos. Pero el secreto es que mucha mucha mucha gente lo hace, rompe sus planes y tira de improvisación, quedándose al final el plan como un esbozo que luego ya no tiene sentido.

Otra de las trampas es que tu planificación de ahora para septiembre, carece de realidad.

Es verdad que hay sectores que nunca cambian y que más o menos puedes preveer con relativo aburrimiento, pero en general puede que lo que pienses hoy que en septiembre será un bombazo, después quede como algo obsoleto o que parezca plagio porque aunque lleves pensándolo eones, lo has desarrollado meses después que otra persona.

Decepción tras decepción.

El otro día decía en una entrevista en la Cadena Ser que a veces emprender es como pasar una segunda adolescencia. Con las inseguridades, comparaciones, el qué dirán, definir nuestra personalidad, dar con la fórmula que nos hace sentir seguros y realizados para caminar, montar y desmontar mecanismos de defensa…

Si eres de los que también se planifica por obligación de que tiene que hacerlo, te recomiendo algo.

No, no te voy a decir que no te planifiques y que seas un hippie de caravana y rastas, aunque si lo haces, me apunto. No te lo voy a decir porque seguramente entres en conflicto.

Si tú crees que realmente seguir esos pasos te va a hacer triunfar y dejas de hacerlo porque no te va bien, habrá una parte de ti que se sienta culpable porque no lo está haciendo y está viendo las redes sociales inundadas de gente que sí sigue esos consejos.

Pero, es MUY IMPORTANTE, que la intuición nunca se pierda y que elimines todos los conflictos internos que puedas, por tanto te propongo que hagas planifiques solo unas pinceladas o guía por temporada y que centres tu 100% de ideas en el ahora.

Confía en ti y lánzate.

El impulso creativo es el mayor motor al que puedes hacerle caso.

Las decepciones no ocurren si vas echando la carne en el asador según va llegando, aprovechando tu impulso y sin desconectarte nunca de tu intuición.

A veces planificar y postponer ideas geniales con otra fecha en el calendario no es más que sabotear una buena idea que tal vez luego se desaproveche.

Aprovecha el presente, céntrate en el ahora y el próximo mes. Yo he aprendido que mi forma es planificarme de mes a mes para estar centrada pero sin abandonar mi intuición.

Me encantaría que vierais el calendario editorial que hice en verano y que duraba hasta abril de 2017 y los post que he cogido de ahí y los que he improvisado porque me nacía otra cosa.

No os generéis culpa. Tomaros el ejercicio de planificar solo como una lluvia de ideas sin exigencias temporales. Buscad ejemplos de marketing de contenidos, información de calidad y que las ideas se multipliquen.

No caigais en la trampa de lo estático, ni de las culpas por no cumplir. Ya os digo yo que habrá mucha gente que cumpla todo a rajatabla y que le vaya como dice de bien, pero hay otros mortales que funcionamos de otra forma.

No caigais en enfadaros con vosotros por no poder cumplir un planning, por no poder luchar contra los elementos. No caigais. Tampoco le deis la fuerza a la desidia, pero hablad con ella y observarla. Si hay algo actitudinal que te está impidiendo cumplir lo que quieres conseguir, hay algo detrás que es lo que realmente debes destaponar para que todo empiece a fluir de nuevo.

Hay ideas que parecen muy tontas y experimentales y te dan la vida. Yo tengo que darle gracias a mi intuición porque casi en el last minute me trajese una de las mejores ideas de mi 2016 y espero que siga habiendo mucha de estas para crear y construir en positivo, desde lo real del día a día y dejar de llenar el saco de las fuck ups.

Gracias por leerme, os espero en comentarios 🙂

 

Banda sonora del post: Dorian – Verte Amanecer

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4 comentarios
  1. Sarah Gibrán 8 de enero de 2017

    Me ha encantado, cuando me organizo al milímetro no soy yo, mato una parte de mi que adora crear, improvisar, estresarse un poquito, meterme en una caja es lo pero que puedo hacer conmigo, lo he aprendido y dejo que las cosas fluyan, no quiero controlarlo todo siempre. Una adolescente rebelde al habla 🙂 un abrazo

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    • Ire Martín 9 de enero de 2017

      No puedes haberlo resumido mejor. Lo de la caja lo digo un montón y es que es tal cual. No me siento nada libre, y aunque puedan tacharnos de hippies adolescentes, yo creo que es importante ¡hacerse caso! jaja. Gracias por comentar, muchos besos 🙂

      Responder
  2. Judith 12 de marzo de 2017

    Hola Ire, acabo de descubrir tu blog y me ha encantado! Cuanta verdad en este post. Yo he intentado planificar a largo plazo y después de los chascos de no cumplir el plan, cada vez he ido acortando más el periodo de tiempo. Ahora he encontrado el equilibrio en 2 meses. Lo suficiente para no ir sin plan, pero con flexibilidad como para poder incluir oportunidades o ideas que surgen. Hay que tener un poco de espíritu hippie también para planificar! 🙂

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    • Ire Martín 12 de marzo de 2017

      Hola Judith!! Mil gracias por tu comentario y bienvenida!! Lo de los 2 meses a mí también me va bien, es planificar pero con lugar para la improvisación que es el «hippiesmo» que nos funciona jajaj. Muchos besos 🙂

      Responder

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